El ave de la sombra
Hay cosas de las que no nos gusta hablar. Tormentos inigualables que en un segundo aparecen como avalanchas de fuego.
La misión de los inconscientes es de ser depredadores. Repartir tristeza y desazón a discresión.
Grandes palos de carbón que vierten las aves de la sombra.
Todo es armonía en esta vida: Los que están del lado de la luz siempre salen más raspados y además, con la indicación de aguantar y perdonar.
Con la indicación de estabilizar el mar revuelto. Se les ha dotado de una clarividencia que tortura. No es lo mismo saber qué, que ver que ya está pasando; pues saben lo que sigue después, y si es aún más aterrador que lo anterior, se ponen el traje de mártir para gritar que no es justo, no es justo saberlo todo, nadie pidió saber saber...además ¿para qué saber? ¡no es justo!
La misión del ave de la sombra es densa como el aceite quemado de un tractor, que en un segundo llega y desmadra el alma y se va sin remordimientos. Yo sólo conocía una persona así: El Anticristo que vive en las Arboledas... pero ahora tiene un igual instalado en las lomas sur o por allá.
La tierra está siendo testigo de los brotes con nombre y apellido de los demonios que acabarán con la humanidad y se reproducirán con rapidez.
LA GUERRA HA COMENZADO.
Y la indicación ahora es otra: Ya no podremos dar paso atrás ni tregua alguna... hay que tirar a matar.
